25 de diciembre de 2007

Asesinado al amor

Hace unos días, al abrir las páginas de una revista, vi un anuncio que llamó mi atencion. Un cupido con las alas marchitas y una flecha clavada en la espalda.

Realmente no recuerdo qué producto anunciaba. Pero para mí, no era un anuncio, era una incisiva denuncia: ¡Estamos asesinando al Amor!

Cada año que pasa, nos queremos menos. Nos queremos menos a nosotros mismos y cada día algo dejamos de querer a los demás. Necesitamos reconocerlo.

No hay salidas: El aprecio por la dignidad humana cada día parece ser menor y la falta de consideración hacia lo que nos rodea, se nota más y más, a pesar de muchos buenos deseos y muchos buenos propósitos.

La realidad no es pesimista (y mira que mucha gente me tacha de realista empedernido y por momentos muy pesimista). Los pesimistas somos nosotros que acentuamos de esa realidad que vivimos sólo los ángulos egoístas, maliciosos y ambiciosos.

Nos están contagiando los virus mentales más terribles de la humanidad: La depresión, el desinterés, la fatiga, la inseguridad (algunos lo llaman estres).

¿Verdad que en algunas ocasiones nos sonaron forzadas las frases de "Feliz Navidad" y "Feliz Año Nuevo"? (en estos días eso ocurre con frecuencia), o porque quien las decía no las creyó o porque nosotros no queríamos creerlas. Es que a veces, perdemos la perspectiva de nuestra existencia al escuchar los rumores fatales, los susurros angustiosos, las murmuraciones insidiosas.

Antes, quizá oíamos las mismas quejas, pero las combatía nuestra fortaleza, nuestro optimismo, nuestra seguridad. Nuestra perspectiva no se modificaba por desequilibrios normales de la historia o de la triste condición humana. Pero ahora...

¡Ahora es tiempo de recuperar lo que somos por dentro, ese algo único que se ve desgastado por el cerco de aullidos externos, de crujientes pronósticos y de fatalismos que exhiben sin descanso la radio, la prensa, el cine (sobre todo el mexicano, por eso no me gusta)o la televisión

Ahora es tiempo de decir: ¡Basta! Pero desde el fondo de nuestro corazón, de ese mismo corazón que tantas veces han traicionado y que no pierde su noble capacidad de creer.

Tal vez lo diga por el momento emocional que esoy pasando, por la depresión de no ser correspondido o por las 12 cervezas que llevo, pero en conclusion de esto les digo....

No asesinemos el amor
¡Lo necesitamos más que nunca!

22 de diciembre de 2007

Una de Castores

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Una historia de Castores
asi son los niños!!!

20 de diciembre de 2007

¡Santa Claus no lo sabía!

Por Héctor Ugalde

No debímos haberlo hecho. Luis, de ocho años, se restregaba inquieto las manos mientras esperaba la respuesta de su amigo. Ricardo, dos meses menor, pero diez centímetros mayor, dejo de jugar con el mecano y volteó a ver a su mejor amigo. Contestó:- ¿Por qué no?- Santa Claus nos va a acusar y todos se van a enojar mucho.- No te preocupes, no lo sabe.- ¿Cómo no va a saberlo? Si Santa Claus lo sabe todo.- No te preocupes. No sabe que lo hicimos.- ¿Cómo sabes que Santa Claus no lo sabe? Ricardo desesperado por la insistencia de Luis, replicó:- ¡Porque yo sé más que Santa Claus! La respuesta de Ricardo no convenció mucho a Luis, pero ya no siguió insistiendo.

Caminando de regreso a su casa, Ricardo no comprendía la preocupación de su amigo. A Ricardo no le importaba que Santa Claus este año tampoco le volviera a traer nada, ¡la idea de hacer estallar con un cohete el buzón del Director de la escuela había sido fantástica! ¡Cómo había volado el Buzón! ¡Cómo había sonado la explosión! ¡Cómo... En ese momento apareció una ardilla en la banqueta y Ricardo, corriendo tras de ella, se olvidó del asunto. María estaba preocupada. Se acercaba la Navidad y los niños se ponían más nerviosos, cometían más errores y prestaban menos atención a las clases. Pero lo más importante de todo: se ponían tristes, en vez de alegrarse con la llegada de la Navidad.

Desde que había llegado como maestra hace cuatro años, y le habían explicado la costumbre que tenían de que alguien se disfrazara de Santa Claus, para leer ante todos la lista de fechorías que los niños del pueblo hacían, para castigar a los niños malos y convertirlos en niños buenos; la idea del Santa Claus regañón no le gustaba. María suspiró. Lo que para ellos eran fechorías, para María eran simple travesuras. Para ella no había niños malos ni niños buenos, sólo niños tranquilos, y niños inquietos que no podían contener el bullicio de la vida que tenían dentro. Allí estaba el caso de Ricardo y Mauricio: los niños rebeldes y traviesos del pueblo, o el de Luis muchacho tímido y sensible que lloraba cuando se hablaba de Santa Claus. María no creía que eso fuera bueno para los niños, pero todas sus tentativas de acabar con esa "nueva" tradición habían sido infructuosos. Ricardo comenzó a inquietarse por su amigo Luis, lo veía cada vez más triste y callado.- ¿Qué te pasa?- Nada.- ¿Cómo que nada? ¿Qué pasa?- ¡Te dije que nada!- Somos amigos, así que me tienes que decir qué te pasa.- Nada, el próximo Lunes es Navidad.- ¿Y?- ¡Y Santa Claus les va a decir a todos que soy un niño muy malo, y mis papás ya no me van a querer!- No. Te aseguro que Santa Claus no lo sabe, y te lo voy a demostrar. ¡Te lo prometo! Ricardo no sabía cómo, pero tenía que encontrar pruebas de que Santa Claus no sabía que ellos habían sido los del "Buzón cohete".

¡No podía tener ojos en todos lados! ¡No podía saberlo todo! Si así fuera, hace dos años Santa Claus lo habría regañado por lo de la miel derramada en el interior de los pantalones de deportes. Creyeron que había sido Abelardo, ese niño raro que expulsaron y se fue a una escuela en la ciudad. Y no le hubiera dado regalos, bueno, el pequeño regalo que le dio. ¡Ni eso le hubiera dado! Pero Ricardo pensaba y pensaba, y no se le ocurría cómo cumplir su promesa. Hasta que llegó el 24 de Diciembre, y decidió resolver el asunto de una manera directa: ¡enfrentaría a Santa Claus cara a cara! Ricardo se situó en un lugar estratégico, una calle por la que a fuerza tenía que pasar Santa Claus, cuando se dirigiera al Kiosco donde cada Domingo tocaba la banda del pueblo, pero cada 24 de Diciembre el show lo daba el gordo Santa Claus.

Cuando la figura de Santa Claus apareció caminando por la estrecha calle, Ricardo corrió y se interpuso en su camino. Santa Claus trastabilló y se paró en seco.- ¿Qué quieres, mocoso?- Preguntarte algo.- ¿Qué cosa?- Quiero preguntarte si sabes quién puso cohetes en el buzón del director. Santa Claus se quedó un rato extrañado por la pregunta. Después dirigió una mirada furiosa a Ricardo.- ¡Así que fuiste tú, chamaco endiablado! ¡Me lo suponía, pero no estaba seguro! Podría haber sido Mauricio, ese otro monstruo enano que me saca canas verdes.- ¡No lo sabía! Santa Claus ahora sabía que él había sido, pero no importaba, de todos modos por lo de la bicicleta sin frenos no iba a tocarle regalos. ¡Lo importante era que Santa Claus no sabía que Luis le había ayudado! El niño se sonrió y se fue corriendo, dejando al Santa Claus haciendo un berrinche navideño. Ricardo entró corriendo a la casa de Luis. ¡Tenía que darle la noticia! Subió las escaleras de dos en dos y entró apresuradamente en la recámara de su amigo. El cuerpo de Luis colgaba del techo, balanceándose sin vida. Una opresión se formó en su pecho y sintió que se ahogaba. Corrió escaleras abajo, tropezó con el papá de Luis y salió a la calle a tomar aire. Lo único que rondaba en su cabeza era ¿Por qué? ¿Por qué? Seguía sintiendo un nudo en el estomágo y para soltarlo, para liberarlo, comenzó a gritar a media calle:- ¡No lo sabía!- ¡No lo sabía!- ¡Santa Claus no lo sabía!.

I'm Back

Tras abandonar este Espacio casi un año he Regresado!!!!!

16 de diciembre de 2007

Around the World

Aqui le dejo un video que no puede faltar


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Around the world
Daft Punk

28 de junio de 2007

La historia del Comic

Checa este resumen de la historia del Comic
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24 de mayo de 2007

Y el Temblor!!?

Hace unos dias me llego este correo qué piensan?

Hola a todos!
Espero que se encuentren muy bien. Les escribo porque quiero comentarles algo que nos sucedió durante la pasada feria del libro en el Palacio de Minería y de ahí han pasado una serie de cosas que creo que es importante que debamos tomar en cuenta y prepararnos.


Un día durante la feria llegaron al stand a comprarnos libros 2 clientas que viven en Cuernavaca, al momento que llegaron a pagar a la caja mi mamá les cobró y antes de que se despidieran le dijo una de ellas a mi mamá "Silvia en abril va a haber un temblor fuerte, no va a pasar nada grave pero va a estar fuerte" y dentro del tumulto de gente que había mi mamáno prestó mucha atención a este comentario y ahí quedó.


La semana pasada en la editorial mi mamá tenía que salir y antes de irse se topó en la recepción con estas dos clientas otra vez que fueron a comprar libros directamente a la editorial, al momento que baja mi mamá las escaleras una de ellas le dice "Hola chiquita cómo te fue?" y me cuenta mi mamá que en ese momento sintió un escalofrío y se le pusieron los pelos de punta y recordó esa voz que le dijo "en abril habrá un temblor" y mi mamá volteó y le dijo "Tú me dijiste que en abril iba a temblar!" y le dice la clienta "así es Silvia, qué no me creíste?" y mi mamá "bueno es que con tanta gente en la feria no le presté atención al comentario" y la clienta la respondió "mira Silvia de hecho estábamos hablando con Paola (la Recepcionista) y le estábamos diciendo que viene algo muy fuerte para el 24 ó 25 de mayo, nuestro maestro que es un chamán maya nos dijo esto y nos pidió que pasáramos la voz a cuanta gente pudiéramos para estar preparados, por favor Silvia hagan simulacros aquí en la editorial, vean lo de las brigadas de rescate, compra muchos garrafones de agua, muchas velas, latas de atún, comida que no se eche a perder porque de verdad Silvia va a estar muy fuerte".


Mi mamá nuevamente se impactó y les dio las gracias por avisarle sobre esto y que tomaría las precauciones necesarias para esto. Salió mi mamá de la editorial y ahí quedó todo ese día.


Ayer lunes 23 de abril mi mamá recibe una llamada de su hermano que vive en Chihuahua y platicaron sobre las familias y sobre el trabajo y antes de colgar mi tío le dijo a mi mamá "Oye chaparra yo sé que me puedes tirar de a loco pero más vale que te lo diga y te prepares" y mi mamá "qué pasó?" y le dijo mi tío "es que en mayo viene una onda muy fuerte" y mi mamá le dijo "ay no, espérate! también tú?!?!" y mi tío le dijo "también Yo qué? Qué sabes ó te han dicho?" y ya mi mamá le contó de estas clientas y mi tío, que es masón y está metidísimo en los rollos de metafísica, esoterismo y demás, le comentó a mi mamá que les hiciera caso, que es verdad, que viene algo muy fuerte y que debemos comprar velas, agua, latas y rezar.
Ayer por la tarde mi mamá me contó todo esto y me dejó muy impresionada, creo que esto no tiene nada que ver con religión ó la cultura, es simplemente creer o no creer.


El maestro chamán maya de las clientas de Cuernavaca es una persona de 84 años. Yo sinceramente no lo conozco, ni sé su nombre, pero creo que no debemos dejar pasar estas "señales" que nos han hecho llegar en poco tiempo y estar preparados. Contra la naturaleza no podemos luchar pero sí podemos prevenirnos y prepararnos, sea esto o no verdad, yo creo que vale la pena tomar nuestras precauciones.


Ayer por la noche cuando llegó mi esposo a la casa le conté sobre todo esto y bueno él es escéptico a todo esto y me dijo que no me preocupara pero que si yo quería podríamos comprar agua, latas y velas. Hoy en la mañana mientras le preparaba el desayuno él estaba viendo la tele en el cuarto y de pronto escuché "Amooooor correleeeee correleeeee", su voz se escuchaba algo alterada. Subí corriendo las escaleras y estaba en el noticiero de Loret de Mola una sismóloga que justo dijo cuando entré al cuarto que muy pronto se espera un temblor muy fuerte, después pasaron un reportaje sobre los temblores, las zonas sísmicas más riesgosas, etc., y nuevamente comentó la sismóloga que pronto se espera un temblor muy fuerte. Cabe mencionar que Loret de Mola puso cara de espanto y dijo a todos "bueno ya lo sabe se espera un sismo muy fuerte". Al terminar el reportaje le dije a Adolfo "Y?" y me dijo "íjole no sé"... por lo menos ya se quedó pensando.


Sé que muchos de ustedes al leer mi correo pensarán que por el tipo de libros que publicamos creo en esto, ó quizá piensen que estoy loca pero siento la necesidad de hacerles llegar esto y ya está en ustedes la decisión de creer o no, de prevenirse o no. Yo simplemente quierohacerles saber todo esto y quizá ayudar con mi correo. Disculpen también si mi correo les parece tonto, pero como les repito únicamente quiero correr la voz y prevenir.


Gracias por el tiempo que se tomaron en leer mi correo y si creen pasen la voz por favor. "

Yo no se si sea cierto, pero almenos hoy 24 de mayo ya casi terminó y hasta las 23:19 hrs no ha temblado, pero por si las dudas aqui les dejo una pagina muy chida donde puedes reportar un terremoto y ellos buscan la intensidad y el epicentro!, si sientes que se te mueve el piso (Y no has tomado alcohol todavia!) entra a esta pagina y reportalo!!!!!!

http://earthquake.usgs.gov/eqcenter/recenteqsww/Maps/region/N_America_eqs.php

http://earthquake.usgs.gov/eqcenter/recenteqsww/Maps/region/N_America.php

nomas dan click en la parte de mexico donde sientan el temblor y reportenlo.


26 de abril de 2007












La carta

Querida Tecla Varela Vergara:


Esto ocurrió el pasado 20 de octubre en un lejano pueblo del próspero estado de Michoacán, llamado Tejeringo el Chico, cerca de Tecojorita de San Casteabro y Tenalgueo el Grande, Municipio de San Jasmeo, famosos por su producción de queso barás, queso babas, queso badotas y queso plas, que por mucho superan a los franceses. Aquel hermoso día de otoño, contrajeron nupcias la señorita Pilar Godoy y el bien ponderado y atractivo Aquiles Baeza Parada; bajo la bendición del Cura Melañonga,sucesor del Cura Melchorizo (que fue nombrado muchos años antes por el Cardenal Gasdas) en la parroquia de nuestra señora Dolores (Lola) Meraz.


Las damas de honor en la ceremonia religiosa fueron las encantadoras hermanas Melo: Rosa, Deborah y Rita y por supuesto, la Mamá Melo, quien se mostró muy feliz por el gran acontecimiento. El banquete resultó ser un gran éxito, acudieron muchísimos invitados, algunos venían de muy lejos, de Lomas Turbas y Lomas Ajeo, como el millonario Agapito Melorques y su esposa Alma Marcela Silva de Alegría; también asistió gente aristócrata como Zacarías Blanco de la Barra, descendiente directo del Zar Zacarías el Grande; personajes internacionales como Willy Milano y Elber Gunn.



El maestro Sebino Sobretti, vestido elegantemente con un traje de telas de juir, fue quien dirigió la orquesta en tan prestigiada fiesta. Las niñas Concha, Queta, Mela y Rita, sobrinas del novio, fueron las primeras en correr hacia el banquete, después de que Bartolomé Costecho le gritó a la mayor:¡ Agarra mesa grande!


Una vez que se instaló todo mundo en sus respectivos lugares, llegaron los meseros a servir el banquete, en él hubo de todo, pero lo que más gustó fue el consomé costecho y el raspado de anís que nos dieron al final; los que se quedaron con ganas de postre, pues no alcanzó para todos, se fueron con Rosa la que vende mangos (manguera) en la puerta de la casa del Chico Temido del pueblo, mejor conocido como el Coyote Cojo. Cuando éste vio salir de la fiesta al pobre Benito Camelo que iba a comprar mangos y que es casi casi un santo, como el beato Carlos del Toro, le armó un pleito tremendo pues le dijo: "ayer te vi sentado en la parada" con su supuesta novia, una tal Carmela Peláez; se empezaron a pelear, llegó otro tipo de mala fama Guillermo Herdez "el pelón" y se armó un lío. La fiesta seguía y nadie se dio cuenta del pleito, excepto Agapito Vélez Obando "el pájaro", que salió corriendo del lugar pues, según Mónica Galindo, comió mucha carne pero hizo pescado (del toallero), es decir le dio una diarrea de aquellas.


A pesar de estos pequeños incidentes, la fiesta pudo continuar en paz gracias al mensaje que emitió la premio novel Rigoberta Menchú Farías, la cual iba ataviada con un hermoso vestido guatemalteco de color rosa celeste, confeccionado con una fina tela de las famosas tiendas Telas
Poncho, negocio que heredó Alfonso Jr., o sea Poncho el chico, quien también estuvo presente y disfrutó del magno evento. Por último no debemos olvidar a mi gran amigo Eduardo N. Ganiza (Lalo) y su primo Francisco Jerte (Paco) y a sus bellas acompañantes Rosa Melcacho y Alma María Rico.


Espero que hayas disfrutado este relato, tanto como yo disfruté de la fiesta, saludos


Atentamente,
El pájaro de setesientas plumas.

19 de septiembre de 2006

Deducción Matemática

A ver que tan bueno eres con las matematicas, no veas el resultado hasta que tu tengas el tuyo...........

¡¡¡ I N T É N T A L O !!!

Trata de encontrar la solución.

Una madre es 21 años mayor que el hijo. En 6 años el niño será 5 veces menor que su madre.

Pregunta: ¿Dónde está el padre?

Al resolver este problema, podrán verificar que las Matemáticas nos permiten llegar
a resultados inesperados.

¡No veas la solución!

NOTA: Hay que poner mucha atención a la pregunta: ¿Dónde está el padre?
La solución detallada está más abajo.

Solución:

El niño tiene hoy "X" años.

La madre tiene hoy "Y" años.

Sabemos que la madre es 21 años mayor que el hijo. ===> X+21=Y

Sabemos que en 6 años el niño será 5 veces menor que su madre. Por lo que podemos deducir la siguiente ecuación:


===> 5(X+6)=Y+6
Procedemos a despejar:
5X+30 = X+21+6
5X-X = 21+6-30
4X = -3
X = -3/4


El niño tiene hoy -3/4 de años o sea -9 meses.


Con base en el resultado obtenido, podemos deducir que el padre está encima (o debajo o detrás o al lado) de la madre.

Matemáticamente, colegas, hemos logrado demostrar que en este momento, a la madre SE LA ESTAN COG...ENDO.!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

9 de marzo de 2006

Perdon.

Que tal amigos, he dejado un poco abandonado este sagrado lugar, pero prometo que pronto voy a seguir escribiendo, por ahora dejenme aprender que Ia+bI <= IaI+IbI

17 de enero de 2006

El Callejón del Diablo
















Hasta hace algunos años existía, a corta distancia de lo que hoy es el centro de la ciudad, una estrecha callejuela conocida con el nombre de Callejón del Diablo. La citada vía, que empezaba en el descampado de San Martín y desembocaba en la Zanja, consistía en un pasadizo sombrío bordeado de árboles frondosos y atravesaba un paraje solitario en el que, a modo de vivienda, se descubría una casucha paupérrima habitada por un tísico. Como se comprende, ya sea por el enfermo, por el nombre del callejón o quizá por su lobreguez, el hecho es que poca gente se aventuraba de día por esa ruta; y quien la utilizaba, procuraba salvar su recorrido apresuradamente. Naturalmente, de noche únicamente los temerarios se atrevían a cruzar la tal callejuela; teniendo para ello que valerse de todos sus sentidos, pues después del ocaso reinaba allí una profunda obscuridad.
Y viene el cuento. En cierta ocasión, uno de aquellos bravos que son capaces de tragarse el propio diablo volvía a casa, luego de una sabrosa plática con sus compañeros de la ritual tertulia nocturna. Se internó en el callejón y, hallándose casi a mitad del camino, acertó a vislumbrar una figura que se apoyaba en el tronco de uno de los árboles mencionados. Tuvo un ligero sobresalto, per inmediatamente se recuperó y mustió para sus adentros: -¿Con que forajidos a mí, eh? ¡Ahora verás!-. Y empuñando las manos, se dirigió resueltamente hace el sujeto. Ya se encontraba a unos metros del individuo cuando, de pronto, se iluminó la escena y surgió ante los ojos del valiente un ser horrendo que reía malignamente. El noctámbulo sintió que la tierra se hundía bajo sus plantas; pero, acicateado por su instinto de conservación, en lugar de desmayarse se puso pies en polvorosa, logrando así evadirse de una segura desgracia.

La noticia de que el callejón de marras se aparecía el demonio cundió entre la población y, a consecuencia del incidente ocurrido al trasnochador de la historia, se propaló que otras personas ya habían sido asustadas por el monstruoso espectro. Y, si regularmente el callejón era escasamente transitado en las noches, al comprobarse que Lucifer se había establecido en él, ya nadie osaba ni por equivocación usar este camino después de ocultarse el sol.
Y, como sucede siempre que se trata de las calamidades públicas, alguien ducho en cuestiones diabólicas aconsejó que, para evitar que el diablo comenzara a incursionar fuera de su reducto y se abatiese sobre la comunidad quién sabe con qué malditos fines, se depositaran diariamente bajo el árbol infernal algunas ofrendas, de preferencia joyas y monedas de oro. Y así se hizo. Lo curioso del caso es que los supersticiosos que todas las mañanas iban a dejar obsequios a Satán, observaban que los del día anterior se habían esfumado, lo que les afirmaba en su convicción de que el diablo se complacía con los regalos que el pueblo le brindaba.

Pero el misterio llegó a oídos de dos fornidos pescadores sanfrancisqueños, que ya se las habían visto en sus correrías marinas hasta con basiliscos, de manera que estaban curados de espanto. Y dialogaron así los lobos de mar: -¿Qué te parece lo del diablo de San Martín? -A mi me parece que hay gato encerrado, y que el diablo ése tiene costumbres de ratero. Y tengo para mí que, como buenos hijos de Dios, si hay algo que no debemos permitir es el robo a sus ovejas, aunque el ladrón sea el mismo Belcebú -¿Crees que podamos hacer algo?-, preguntó el primero; -Sospecho que sí-, contestó filosóficamente el interpelado.
Esa vez, al filo de la medianoche, dos siluetas penetraron resueltamente en el pavoroso callejón. Y, como es de rigor, el presunto diablo esperaba pacientemente apoyado en su árbol para infundir el terror del más allá al desprevenido transeúnte que se arriesgase a ingresar en aquellos dominios del infierno. Ya estaba el padre de las tinieblas listo para encender su cartucho de azufre y mostrarse a los que se aproximaban cuando súbitamente, a la luz de una antorcha nacida de la nada, vio emerger la imagen peluda, armada de negros cuernos y larga cola, del auténtico Satanás. No se reponía todavía de la sorpresa cuando experimento en las posaderas la mordedura de un fuego que le quemaba las entrañas, y que no era más que un tizón al rojo vivo que diestramente acababa de aplicarle en esa región uno de los pescadores; pues ya supondrá el lector que los sanfrancisqueños eran los autores del contraataque diabluno. Presa de un pánico indescriptible, el cavernícola sólo atinó a decir: -¡Jesús, el diablo quiere llevarme!-; y, profiriendo aullidos demoníacos, emprendió velocísima carrera, comparados con la cual los récords olímpicos no son sino juegos de niños.

A la noche siguiente, los pescadores se apostaron en el callejón, y, aunque montaron guardia hasta el alba, el diablo no apareció por ningún lado. Sin embargo, al poco tiempo de la vergonzosa retirada del adversario, se averiguó que un prominente personaje de la localidad se debatía entre la vida y la muerte a causa de una extraña y repentina enfermedad que, en forma de llagas, se le manifestó en los glúteos, aparentemente producidas por quemaduras profundas. El individuo sanó porque, según opinión del vulgo, se arrepintió de sus culpas y donó a una institución par pobres un lote de joyas, entre las cuales muchos creyeron reconocer las que ofrecieron al diablo junto al árbol.

Así fue ahuyentado el Angel Malo de su madriguera de San Martín. Y solamente quedó como recuerdo de los sucesos acaecidos el sugestivo nombre de Callejón del Diablo con que se designó durante largos años al siniestro recoveco antes de que, con el avance de la urbanización, desapareciera definitivamente de la red de vías pintorescas de la ciudad.

Fuente: Libro LEYENDAS APOCRIFAS
Folklore Campechano
Autor: Guillermo González Galera
Editado por el Depto. de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma del Sudeste
Septiembre de 1977
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Los Aluxes



Nos encontrabamos en el campo yermo donde iba a hacerse una siembra. Era un terreno que abarcaba unos montículos de ruinas tal vez ignoradas. Caía la noche y con ella el canto de la soledad. Nos guarecimos en una cueva de piedra y sahcab; para bajar utilizamos una soga y un palo grueso que estaba hincado en el piso de la cueva. La comida que llevamos no la repartimos. ¿Qué hacía allá?, puede pensar el lector. Trataba de cerciorarme de lo que veían miles de ojos hechizados por la fantasía. Trataba de ver a esos seres fantásticos que según la leyenda habitaban en los cuyos (montículos de ruinas) y sementeras: Los ALUXES. Me acompañaba un ancianito agricultor de apellido May. La noche avanzaba. . .De pronto May tomó la Palabra y me dijo: -Puede que logre esta milpa que voy a sembrar. ¿Por qué no ha de lograrla?, pregunté. -Porque estos terrenos son de los aluxes. Siempre se les ve por aquí. ¿Está seguro que esta noche vendrán? Seguro, me respondió. -¡Cuántos deseos tengo de ver a esos seres maravillosos que tanta influencia ejercen sobre ustedes! Y dígame, señor may, ¿usted les ha visto? -Explíquemes, cómo son, qué hacen. El ancianito, asumiendo un aire de importancia, me dijo: -Por las noches, cuanto todos duermen, ellos dejan sus escondites y recorren los campos; son seres de estatura baja, muy niños, pequeños, pequeñitos, que suben, bajan, tiran piedras,hacen maldades, se roban el fuego y molestan con sus pisadas y juegos. Cuando el humano despierta y trata de salir, ellos se alejan, unas veces por pares, otras en tropoel. Per cuando el fuego es vivo y chispea, ellos le forman rueda y bailan en su derredor; un pequeño ruido les hace huir y esconderese, para salir luego y alborotar más. No son seres malos. Si se les trata bien, corresponden. -¿Qué beneficio hacen? -Alejan los malos vientos y persiguen las plagas. Si se les trata mal, tratan mal, y la milpa no da nada, pues por las noches roban la semilla que se esparce de día, o bailan sobre las matitas que comienzan a salir. Nosotros les queremos bien y les regalamos con comida y cigarrillos. Peor hagamos silencio para ver si usted logra verlos. El anciano salió, asiéndose a la soga, y yo tras él, entonces vi que avivaba el fuego y colocaba una jicarita de miel, pozole, cigarrilos, etc., y volvió a la cueva. Yo me acurruqué en el fondo cómodamente. La noche era espléndida, noche plenilunar. Transcurridas unas horas, cuando empezaba a llegarme el sueño, oí un ruido que me sobresaltó. Era el rumor de unos pasitos sobre la tierra de la cueva: Luego, ruido de pedradas, carreras, saltos, que en el silencio de la noche se hacían más claros.

Tomado del libro: "Leyendas, ceremonias tradicionales y relatos de la zona maya".

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